Durante décadas, Santa Fe se distinguió por mantener bajos niveles de endeudamiento. Mientras otras provincias recurrían de manera frecuente al crédito para financiar gastos corrientes o inversiones, el Estado santafesino conservó una posición fiscal relativamente sólida.

La discusión sobre la deuda provincial volvió al centro de la escena luego de que la actual gestión encabezada por Maximiliano Pullaro consolidara compromisos financieros que superan los 1.000 millones de dólares. Se trataría del mayor nivel de endeudamiento asumido por un gobernador santafesino en un mismo mandato.

Para comprender la magnitud del dato es necesario observar la evolución histórica de la deuda provincial.

Durante la gestión de Hermes Binner, entre 2007 y 2011, la deuda total de Santa Fe rondó los 380 millones de dólares. De ese monto, aproximadamente 210 millones correspondieron a financiamiento tomado para obras públicas, mientras que otros 170 millones provenían de obligaciones heredadas de administraciones anteriores.

Al finalizar su mandato, el peso de la deuda representaba apenas entre el 1% y el 2% de los ingresos anuales de la provincia, uno de los niveles más bajos del país.

Años después, la gestión de Miguel Lifschitz impulsó un cambio de escala. El entonces gobernador había planteado inicialmente la posibilidad de acceder a financiamiento por hasta 1.000 millones de dólares para ejecutar obras de infraestructura. Sin embargo, la Legislatura no acompañó ese planteo y finalmente se concretó una emisión por 500 millones de dólares mediante el denominado Bono Santa Fe 2027, colocado bajo legislación internacional.

Ese endeudamiento se convirtió en uno de los compromisos financieros más importantes de la historia provincial y sus últimos vencimientos fueron cancelados formalmente a fines de 2025.

La administración de Omar Perotti encontró ese escenario al asumir en diciembre de 2019. Durante sus cuatro años de gestión, la deuda provincial se mantuvo en torno a los 526 millones de dólares, cifra asociada fundamentalmente al pasivo heredado del período anterior.

Según los datos disponibles, Perotti no incorporó nueva deuda financiera y además destinó recursos propios para cancelar aproximadamente 250 millones de dólares a comienzos de 2023.

Esa decisión redujo significativamente el peso de los compromisos pendientes y permitió afrontar vencimientos futuros con una posición fiscal más sólida.

El debate actual surge a partir de la estrategia financiera implementada por el gobierno de Pullaro. Tras cancelar el saldo remanente de la deuda heredada, la provincia avanzó en nuevos esquemas de financiamiento que llevaron el volumen total comprometido a superar los 1.000 millones de dólares. La cifra marca un punto de inflexión para una provincia que históricamente exhibía uno de los menores niveles de endeudamiento del país.

Los defensores del crédito sostienen que permite acelerar inversiones estratégicas en infraestructura, energía y obras públicas. Sus críticos, en cambio, advierten que cada nuevo compromiso financiero implica obligaciones futuras que deberán afrontar los próximos gobiernos y, en última instancia, los contribuyentes.

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