
El mercado laboral santafesino atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el cambio de gestión provincial. La combinación entre la recesión económica y la caída de la actividad productiva provocó la pérdida neta de 20.018 puestos de trabajo registrados desde el inicio de la administración de Maximiliano Pullaro, dejando en evidencia un deterioro que golpea principalmente al empleo privado.
Los sectores más afectados fueron la industria metalmecánica vinculada al consumo interno, los talleres manufactureros y el comercio minorista. En conjunto, estas actividades explican gran parte de la pérdida de 13.300 empleos privados registrados, reflejando el impacto que la retracción del mercado interno tuvo sobre las pequeñas y medianas empresas de la provincia.
Como consecuencia de este escenario, el empleo privado formal se mantiene actualmente en torno a los 510.400 trabajadores registrados. La comparación con el cierre de la gestión anterior muestra una diferencia cercana a los 20.000 empleos formales menos, lo que representa miles de familias que dejaron de contar con un ingreso estable y registrado.
La situación también se refleja en los indicadores de desocupación. Actualmente, alrededor de 74.000 personas se encuentran sin empleo en Santa Fe. Esto implica que unas 35.000 personas que durante la gestión anterior tenían trabajo hoy integran las estadísticas del desempleo, consolidando un escenario de mayor fragilidad para el mercado laboral provincial.
En este contexto, la continuidad de la obra pública financiada con recursos provinciales evitó un deterioro aún mayor del empleo, sosteniendo de manera directa a unas 40.000 familias vinculadas al sector de la construcción. Sin embargo, el destino de esos recursos también quedó bajo debate político por las denuncias sobre presuntos conflictos de intereses en torno a algunos proveedores relacionados con obras financiadas por el Estado.
La evolución del empleo se convirtió así en uno de los principales indicadores para evaluar la marcha de la economía santafesina. Más allá de las responsabilidades compartidas entre el contexto nacional y las decisiones provinciales, el desafío para la gestión pasa por recuperar el empleo privado, fortalecer a las PyMEs y generar condiciones que permitan revertir el aumento de la desocupación sin perder de vista la transparencia en la administración de los recursos públicos.




